EL CRUCIFIJO EN LOS COLEGIOS

No a la exposición de Cristo, nuestro Señor, en los colegios de Zapatero

Esta semana, para variar un poquito, voy a darle la razón al Gobierno en un tema en el que ni ustedes mismos se lo esperan: el de la posible retirada de los crucifijos de los colegios públicos. En realidad debería cambiar la formulación y decir que le iba a dar la razón al Gobierno, porque una vez más, tras el anuncio de la medida, Zapatero ha dado marcha atrás dejando en pelotas al ministro de turno.

Fíjense ustedes que casi por primera vez en mi vida de neocon voy a llevarle la contraria a la Conferencia Episcopal, y eso me tiene un poco nervioso, porque soy consciente del peligro de acabar excomulgado si no soy capaz de explicarme bien. Vaya de antemano, que estoy totalmente de acuerdo con mi venerado Cardenal Rouco Varela en su idea de que el crucifijo es el símbolo de Europa. Un símbolo que nos ha acompañado durante siglos en nuestras pacíficas relaciones internas, como elemento de cohesión entre católicos, calvinistas y protestantes; así como en nuestras relaciones externas, siendo la cruz el primer encontronazo con la civilización de millones de indígenas de todos aquellos países que tuvieron la enorme suerte de ser colonizados.

Dicho esto, no creo que sea positivo para el símbolo de nuestra civilización, la única cierta y verdadera, ser expuesto en lugares donde no es bien recibido. Y los colegios públicos españoles, llenos de inmigrantes y de hijos de obreros y sindicalistas, no es desde luego el mejor lugar para que nuestro Señor Jesucristo esté colgado de una pared. Yo diría que es incluso contraproducente, porque esos niños pueden identificar al hijo de Dios, en posición además tan comprometida, con el vil sistema de enseñanza que Zapatero y los suyos les imponen.

Y para acabar, por supuesto, una de arena. Estoy, como mi partido, totalmente en contra del intento de controlar las descargas ilegales de música y cine en Internet. Es una verdadera majadería afirmar que este tipo de práctica puede acabar con la música y el séptimo arte. Y me atengo a la información que he recogido de algunos de nuestros más próximos e insignes artistas. A día de hoy no se conoce el intento de descarga ilegal, tampoco legal, de una sola canción de Bertín Osborne o Norma Duval, ni, que se haya documentado al menos, de una película de José Luis Garci.
BORJA MARÍA ZALLANA DE LOS ACEBOS

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